«Más que un problema con Israel, creo que lo que hay aquí es una incomprensible consideración especial por Iran»

30/Mar/2012

Ana Jerozolimski, Semanario Hebreo

«Más que un problema con Israel, creo que lo que hay aquí es una incomprensible consideración especial por Iran»

P: Senador Pasquet, usted ha criticado días atrás al gobierno por su política exterior, haciendo hincapié en sus recientes votaciones en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. ¿Qué le molesta al respecto?R: Me molesta la dualidad de criterios. Uruguay votó a favor del envío de una misión investigadora a los asentamientos israelíes, pero se abstuvo de votar la designación (y posteriormente, la prórroga del mandato) de un relator especial para Irán. Me parece especialmente grave la segunda abstención, porque para entonces ya se conocía el primer informe del relator especial, que señala graves violaciones de los derechos humanos en Irán.  El gobierno uruguayo no ha dado explicaciones satisfactorias de su proceder; sus voceros se molestan visiblemente cuando desde la oposición criticamos el doble estándar que  utilizan, pero no son capaces de exponer argumentos serios que den fundamento a su posición. P: ¿Cree que de por medio hay algo específico contra Israel o un problema generalizado en cuanto a la política exterior del gobierno de Mujica , con el Canciller Luis Almagro al frente de esta materia?R: Más que un problema con Israel, creo que lo que hay aquí es una incomprensible consideración especial por Irán. El hecho de tener buenas relaciones comerciales con un país no puede significar la renuncia a examinar sus políticas en materia derechos humanos en el organismo multilateral con competencia específica en esa materia. Uruguay no se siente agredido porque un enviado de las Naciones Unidas inspeccione nuestras cárceles y diga que son espantosas e inhumanas; lo que sentimos, más bien, es vergüenza, y a partir de allí redoblamos el compromiso por mejorar la situación. Si nosotros aceptamos a los representantes de las Naciones Unidas, y si también votamos a favor de que inspeccionen los asentamientos israelíes, no entiendo por qué consideramos que no deben ir a Irán.  P: ¿A qué se debe en su opinión esta postura del gobierno? R: Repito, para mí es inexplicable. No puedo creer que el hecho de que el canciller Almagro hace muchos años haya prestado funciones en la embajada uruguaya en Teherán, condicione hasta este punto sus decisiones como jefe de la diplomacia uruguaya. Debe haber otra explicación, seguramente, pero yo no la conozco.P: Uruguay siempre se preció de una política exterior principista, aunque eso no haya significado desatender intereses económicos. ¿Eso se ha terminado?R: Si la política exterior uruguaya se definiera en función de intereses comerciales no deberíamos haber votado de manera que irrite a Israel, que es un importante socio comercial del Uruguay. Pero en el gobierno están pesando, me parece, consideraciones ideológicas obsoletas que tienen más que ver con un “tercermundismo” anacrónico que con los intereses económicos del país o los principios del Derecho Internacional.  Claro está que por este camino el gobierno se ha ido alejando de lo que una vez fue una política exterior de Estado, en la que coincidíamos por encima de partidos políticos; el canciller Almagro dijo en una entrevista al semanario “Búsqueda” que la suya es una política exterior “de izquierda” (aunque tampoco esté claro qué tenga que ver con lo que en Occidente se  entiende por izquierda, la teocracia iraní).  P: ¿En qué bloque ubicaría usted hoy a Uruguay en términos de política exterior? ¿Es posible etiquetarlo?R: No, no me atrevo a etiquetar a la actual política exterior uruguaya. Lo que está fuera de discusión es que es una política cien por ciento frenteamplista y que el canciller Almagro cuenta con el respaldo monolítico de “la fuerza política”.